Autumn Castle

Autumn Castle

miércoles, 24 de septiembre de 2008

La más bella historia de amor

Cuando uno lee cosas como ésta, se le devuelve la fe en el ser humano:

“Hace 43 años, en Winchester (Massachusetts, U.S.A.), nació Rick Hoyt. El parto se complicó y Rick sufrió daños irreparables en el cerebro al estrangularse con el cordón umbilical. Los médicos aconsejaron a los padres que, pasados unos meses, abandonaran al niño en cualquier institución benéfica pues el resto de su vida iba a ser un vegetal, sin control de sus miembros, sin capacidad de habla y sin posibilidad de recuparación alguna.

Los padres, Dick y Judy, por el contrario, se propusieron que su hijo viviera una vida "lo más normal posible" dentro de sus limitaciones. Y ello fue dando sus frutos. Pronto comprobaron que el niño les seguía con la mirada y, más tarde, que se reía obedeciendo a ciertos estímulos. Cuando Dick cumplió 11 años, sus padres le llevaron al departemento de ingeniería de la Universidad de Tufts en busca de algún artilugio para facilitarle la vida o una posible comunicación. Pese a las reticencias iniciales -les aseguraron que "nada sucede en ése cerebro"-, Dick pidió que contaran un chiste a su hijo. Tras él, Rick se rió y con ello tiró por tierra las premisas de los investigadores universitarios. Diseñaron entonces una computadora que Rick controla con leves movimientos de su cabeza. Por fin pudo comunicarse. Sus primeras palabras, llenas de sentido del humor -una lección más- fueron "Go Bruns!", un grito de ánimo para un equipo de Hockey.

Rick, incluso, empezó a asistir al colegio. Cuando un compañero de clase sufrió un accidente de automóvil que le dejó tetrapléjico, el colegio organizó una carrera para recoger fondos. Rick escribió a su padre: "Papá, quiero participar en la carrera". Su padre, de hábitos más que sedentarios -se autodefinía como "un jugador de poker"-, se vio sorprendido pero no quiso contrariar a su hijo. Nunca había corrido más allá de una milla... ¿sería capaz de empujar la silla de Rick durante cinco millas? Había que intentarlo.

Unos días después declaró: "Tras la carrera fui yo el incapacitado... ¡estuve dolorido más de dos semanas!". Sin embargo ese día cambió la vida de ambos. Rick escribió a su padre: "Papá, cuando estábamos corriendo me parecía que yo no era un incapacitado..." Y fue todo lo que Dick necesitó para obsesionarse con intentar que su hijo experimentase esa sensación tan frecuentemente como pudiera.

Aunque al inicio no eran admitidos "oficialmente" en ninguna carrera -eran dos corredores y una sola silla de ruedas-, ellos corrían igualmente. Incluso varias Marathon. Al pasar el tiempo alguien le propuso a Dick que participaran en un triatlon. Para esta prueba no sólo bastaba con correr empujando una silla de ruedas, había también que pedalear y nadar... y con un hijo a cuestas.

En la actualidad el "Team Hoyt", como son conocidos, ha completado 212 triatlones (3,8 km. de natación, 180 km. de bicicleta y una Marathon, 42,195 km.), incluyendo 15 competiciones "Iron-Man" en Hawai, y siempre a un alto nivel. En 1992 lograron completar una de sus Marathon en 2 horas y 40 minutos, a sólo 35 minutos del record mundial. Este año, han terminado la Marathon de Boston en el puesto 5.083 de un total de 20.000 participantes. Recordemos que Dick tiene 65 años y su hijo Rick 43.

Para Dick, ver la cara de alegría de su hijo y que, por algún instante, le pueda ayudar a sobrellevar su minusvalía, es la motivación que necesita para tan descomunal esfuerzo. Actualmente, además de participar en variadas pruebas los fines de semana, se dedican a dar charlas y conferencias por todo el país. Promocionan también su propia Asociación para la ayuda e integración de los discapacitados en la vida diaria (visitadla aquí). Dick tiene su propio apartamento y trabaja en Boston. El pasado día del padre, Rick invitó a su padre a una cena y en ella le transmitió el regalo que le hubiera gustado darle pero que nunca podrá comprar: "La cosa que más quiero en el mundo", escribió Dick, "es que mi padre se sentara en mi silla y yo le empujara aunque sólo fuese una vez..."

Vía: A saltos


Yo no tengo palabras. Esto me ha superado.

Os dejo aquí algunos vídeos de la extraordinaria pareja. Os recomiendo montones de pañuelos.






lunes, 22 de septiembre de 2008

¿Go en Galicia? ¡sí!

Esta idea salió tras un café bombón de las cabezas de Kaede  y mía y lo que empezó como una posibilidad tomó forma rápidamente. De golpe y porrazo, dijimos, venga, adelante, ¿por qué no?, y nos enfrascamos a ello. Nos lo tomamos como algo serio, y es que nos dimos cuenta que aquellos que probaban el go se enganchaban (igual nos pasó a nosotros), pero que en Galicia (en España es una afición bastante minoritaría aún) apenas había con quién jugar, no hablemos ya de asociaciones y clubes y ahí es donde entramos nosotros.

¡Vamos a crear un club! ¡Vamos a formar una asociación!, dijimos. Y dicho en esto, estamos dando ya los primeros pasos para hacerlo. Al fin y al cabo, no se necesita más que empezar con dos tableros y una cafetería donde cubrirse para jugar.

Así que nos hemos puesto a la tarea de buscar gente que busque otra gente con la que jugar, o quien aquella que quiera aprender. Por ahora ya se puede visitar nuestro blog:

Club de Go Ourense 'Honinbou Shusaku'

Escogimos éste nombre, Honinbou Shusaku (本因坊 秀策 , 'Hon-inbō Shūsaku') en honor al gran jugador del siglo XIX, considerado uno de los "tres santos del Go".

En fin, iremos hablando de ésto y de más cosas en el blog.

Bienvenidos todos.