Autumn Castle

Autumn Castle

miércoles, 11 de marzo de 2009

Acoso y derribo



Mañana será peor
- Lucio A. Séneca


Mark Spitz - Nacho Vegas
Anochezco y vuelvo a descansar
en una nube gris
fumando sobre plata
el terror que da vivir.
Y todo me parece bien
en esta habitación.
Por hoy me dejaré de oír:
-Ay de lo que en mí llamo yo-.
Saboreo la humedad
que se pudre en las paredes
y pido asilo en medio de la humanidad.
Pero no, no lo pido por favor
sino por piedad.
El cielo rompió en lágrimas.
Se acomodó el terror.
Sobrevino una negrura tal
como si muriera el sol.
Los hombres sabios buscan ya
algún rayo de luz.
Dicen que están ocultos
al lado de la Santa Cruz.
Saboreo la humedad
que se pudre en las paredes
y pido auxilio a toda la mediocridad.
Pero no, no os lo pido por favor,
no, nunca por favor
sino por piedad.
Quise ahogar mis penas
pero ellas nadaban en alcohol
como Mark Spitz.
Hoy la luna llena
ha decidido escupirle al sol
y yo no saco en claro más
que un trozo de canción.
Anochezco y vuelvo a descansar
sobre una nube azul y gris.
Me fumo, plata a plata,
la jodienda de vivir.







lunes, 9 de marzo de 2009

Nobunaga y el destino

Durante la era Sengoku, un gran guerrero japonés llamado Nobunaga decidió atacar al enemigo, pese a tener sólo una décima parte de los hombres de que disponia éste. El hábil estratega ya sabía que la victoria sería suya, pero sus soldados dudaban.

De camino, hicieron una parada en una ermita Shinto, y Nobunaga dijo a sus hombres: "Rezaré en ésta ermita a los dioses. Después de visitar el altar, lanzaré una moneda. Si sale cara, ganaremos. Si sale cruz, perderemos. El destino nos tiene en su mano." Nobunaga entró al altar y ofreció una silenciosa plegaria. Despues salió y lanzó una moneda al aire delante de sus hombres.
Salió cara.
Sus hombres, motivados por la señal divina, tenían tantas ganas de luchar que ganaron la batalla fácilemente.

"Nadie puede cambiar el destino.", le dijo su ayudante despues de la batalla.
"Desde luego que no.", dijo Nobunaga, mostrándole una moneda trucada, que tenía cara a ambos lados.