Autumn Castle

Autumn Castle

viernes, 23 de noviembre de 2007

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"Mira, no se. Ahora tengo prisa."

Pues vale, ya me has respondido todo lo que quería saber.


Dime por qué

Quién decide lo mejor para los dos si es que tiene esa opción
nunca sabes si romperlo todo o esperar viento a favor
todo aquello que se va cuendo se va lo hace paraq no volver
y si por una de estas nunca vuelve nunca se parece a lo que fue.

Dime por qué dime por qué todo se complica y bien.
Dime por qué dime por qué cuanto más se necesitan yeah.

El principio será duro y se morderán los puños al dormir
se sentirán como dos tigres atrapados en un pozo de serrín
aprenderán a no soñar el uno con el otro y al revés
a disfrutar de lo que tienen o tendrán dejando el agua correr.

Dime por qué dime por qué todo se complica y bien.
Dime por qué dime por qué cuanto más se necesitan yeah.

Hoy me siento en la autopista a contemplar
como la gente viene y va
mosquitos una noche de calor.
Imagino que ahora mismo le dan vueltas
al destino tanto ella como él.
Y esta noche será larga como largo
es el camino que les queda a los dos por recorrer.

Hoy me siento en la autopista a contemplar
como la gente viene y va
y los coches hacen ruido como si fueran
mosquitos una noche de calor.
Imagino que ahora mismo le dan vueltas
al destino tanto ella como él.
Y esta noche será larga como largo
es el camino que queda yeah.

Dime por qué dime por qué todo se complica y bien.
Dime por qué dime por qué cuanto más se necesitan yeah.

jueves, 1 de noviembre de 2007

La canción del mes, "Cómo hemos cambiado", Presuntos Implicados

Ha habido cosas buenas y cosas malas, buenos y malos momentos. Esta es una de mis canciones preferidas de Presuntos Implicados, y aunque no todo ha sido negativo, el mensaje es cierto: cómo hemos cambiado.


¡Ah! cómo hemos cambiado
que lejos ha quedado
aquella amistad.

Asi como el viento lo abandona todo al paso,
asi con el tiempo todo es abandonado;
cada beso que se da, alguien lo abandonara.

Asi con los años unidos a la distancia,
fué asi como tu y yo perdimos la confianza;
cada paso que se dió, algo mas nos alejó.

Lo mejor que conocimos
separó nuestros destinos
que hoy nos vuelven a reunir;
tal vez si tu y yo queremos volveremos a sentir,
aquella vieja entrega.

¡Ah! cómo hemos cambiado
que lejos ha quedado
aquella amistad.

¡Ah! qué nos ha pasado
cómo hemos olvidado
aquella amistad.

Y asi como siento ahora el hueco que has dejado
quizas llegada la hora, vuelva a sentirte a mi lado,
tantos sueños por cumplir, alguno se ha de vivir, si!

Lo mejor que conocimos
separó nuestros destinos
que hoy nos vuelven a reunir;
tal vez si tu y yo queremos volveremos a sentir,
aquella vieja entrega.

¡Ah! cómo hemos cambiado
que lejos ha quedado
aquella amistad...

Sanhaim




Sanhaim
(del gaélico Samhuinn, pronunciado sou'en) constituye la tercera y última de las Fiestas de la Cosecha. Significa, literalmente, el fin del verano. Es la festividad pagana más importante del año, puesto que marca el comienzo del Año Nuevo celta y, asimismo, el inicio de la primera de las dos mitades en las que los pueblos celtas dividían el año: el invierno. Recibe otros nombres como Samonis, Última Cosecha, Festival de los Muertos, Festival de Tara o Halloween: La palabra Halloween tiene su origen en el culto católico y proviene de la contracción defectuosa de All Hallows Eve, víspera del Día de Todos los Santos, que se celebra el 1º de noviembre a partir del siglo VII d.C. La Iglesia Católica estableció esa fecha con el propósito de desalentar "prácticas paganas".

La celebración de Sanhaim comienza con el crepúsculo del día 31 de Octubre, y conmemora, además, la muerte simbólica del Dios Sol y su paso a la Tierra del Verano , haciendo que los días se tornen más cortos y las noches cada vez más largas. En esta noche, se suelen encender hogueras con un doble propósito: simbolizar el final del verano y ayudar a las almas de los muertos a encontrar el camino hacia la luz y el descanso. Para ello también se suelen encender velas en los alféizares de las ventanas y en las puertas de entrada de las casas; además, se dejan también algunos alimentos como pan y frutas de la temporada (principalmente manzanas y granadas) para que las almas se alimenten durante su viaje.

Las manzanas también se entierran con el propósito de alimentar a la Tierra, que se prepara para su letargo. Se considera que en Sanhaim, al igual que ocurre en otras noches como Beltayne y Lammas, el velo o celosía que divide los mundos se vuelve más delgado. Pero, en comparación con otras noches, durante el Sanhaim ese velo es particularmente fino, lo que hace que sea un momento excelente para comunicarse con antepasados fallecidos (con el objetivo de ayudarlos a encontrar la luz, no por diversión o frivolidad), así como para utilizar algún medio adivinatorio para desentrañar el porvenir. En Escocia, se cree que un bebé nacido durante el Sanhaim tendrá el don de la Segunda Vista, es decir, de la clarividencia. En Irlanda se decía que durante Sanhaim, los muertos podían atravesar el velo con la intención de poseer cuerpos vivos; los vivos, naturalmente, no estaban dispuestos a ser objeto de posesión. Por eso, la noche del 31 de octubre, los aldeanos apagaban el fuego en sus hogares para que quedasen fríos e inhóspitos. Luego se vestían con toda clase de trajes siniestros y recorrían los alrededores destruyendo lo que encontraban a su paso para espantar a los espíritus que buscaban cuerpos para poseer.

Sin embargo, es probable que el motivo por el que los celtas apagaran el fuego no tuviera por objeto desalentar la posesión de los espíritus sino reafirmar sus sentimientos de pertenencia a la comunidad. El fuego de los hogares volvía a encenderse con una antorcha que cada familia traía desde la hoguera sagrada que ardía en Usinach, en el centro de Irlanda. Volver a encender el fuego simbolizaba la esperanza de que la vida renacería al llegar la primavera.

Una de las tradiciones relacionadas con la adivinación que se practican durante esta noche consiste en tomar una manzana y situarse de espaldas a un espejo en una habitación iluminada solamente con la luz de una vela. A continuación se debe cortar la manzana en nueve pedazos y comer ocho de ellos, arrojando el noveno trozo por encima del hombro. Después, hay que volver la cabeza por encima del mismo hombro para observar el espejo: en él aparecerá algún símbolo o imágen como respuesta a la pregunta que se haya formulado. Otra costumbre muy extendida consiste en escribir en un papel aquello que deseamos coseguir o eliminar de nuestras vidas durante el nuevo año y quemarlo en una hoguera o en la llama de una vela.

Se dice que Sanhaim es momento para honrar también a la Diosa Oscura en sus diversas encarnaciones. Para los pueblos celtas ésta tomaba la forma de la Morrigan, diosa de los muertos y las batallas; pero ha estado presente desde siempre en todas las culturas bajo muchos nombres: Hécate, Kali, Crone, Némesis...

Espero que todos hayáis tenido una buena noche de Sanhaim, y que hayáis honrado a la Morrigan.

lunes, 22 de octubre de 2007

"Papá, cuéntame otra vez" - Ismael Serrano

Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo,
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.

Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis
estropeando la vejez a oxidados dictadores,
y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona
en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.

Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita
de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia,
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo,
y como desde aquel día todo parece más feo.

Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa.

Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba
se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas,
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias,
pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza.

Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más.

Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.

jueves, 18 de octubre de 2007

Francia

Como a mi admirado Pérez-Reverte, digo citando uno de sus mejores artículos, a mí también me gustaría ser francés a veces. Simplemente hay que echar una breve ojeada a los textos de los Estatutos Gallego y Catalán, a los titulares de los periódicos, un par de declaraciones de Carod-Rovira e Ibarretxe y haber atendido, aunque sea mínimamente, a cualquiera de los últimos debates sobre el Estado de la Nación: en España no nos gusta la democracia y no sabemos, ni queremos, entender nada acerca de la auténtica democracia. Nuestra clase política, salvo escasas, escasísimas excepciones, es infame, deleznable, habiendo convertido España en un bebedero de patos, la política en un comedero de cerdos donde se ceban los gorrinos que se benefician de la desastrosa política que impera en las tierras ibéricas.

En España es imposible avanzar mientras se mantenga esta política en boga. Aquí, donde con idéntico entusiasmo le damos a la puñalada trapera, a la mentira, al desaire, a la venganza y al café con leche, sólo podemos estancarnos en nuestra propia inmundicia, o retroceder al oscurantismo. Sólo en España podríamos asistir pasmados al fenómeno de múltiples partidos nacionalistas coexistiendo en un mismo territorio acotado, existiendo partidos independistas de izquierdas, de derechas, de centro-derecha y de cero a la izquierda (¿se imaginan que obtuvieran la ansiada independencia de su territorio?), partidos nacionalistas que se presentan a elecciones generales ¡del Estado Español!, y demás estropicios políticos dignos de una novela bizantina.

No me voy a meter acerca de la ruptura de las españas, que si acabaremos estudiando en los Institutos Historia de los Pueblos Libres e Independientes de la Península Ibérica, que si personajes como Henry Kamen se pasan por la parte donde la espalda pierde su nombre la historia desde Indíbil a Adolfo Suárez. Pero asisto asombrado a un espectáculo donde un mohoso fantasma llamado Francisco Franco, que ya lleva sus años en la tumba, se remueve y sigue causando muertes, desaires, enfrentamientos, donde hay quien añora una república que fue una coalición de absurdos con los socialistas, los anarquistas y los comunistas haciendo cóctel y donde alguien que cobra sus buenos dos mil quinientos euros mensuales se declara abiertamente nacionalista anarco-comunista (¿?). Aquí ya no se decide por España, ni por los españoles. Decidimos por Cataluña, por Valencia, Navarra, Galicia, Asturias, León, Extremadura, Andalucía y ¡hasta por Taknara!, llevando la fórmula del ¿a dónde vas? – patatas traigo a su máximo exponente, con el PP gritando Santiago y Cierra España, el PSOE empeñado en espolear una cruzada antifascista mientras ellos mismos parecen una jaula de grillos, y partidos de toda suerte y dudosa legalidad (ejem) asisten asombrado a la Edad de Oro de la Política Española, donde Toda Gilipollez Es Posible y donde toda teoría descabellada, como la de la duramente oprimida Cataluña o la de, no se la pierdan, el Holocausto Gallego, puede tener lugar. En algo sí que los Españoles nos superamos: en poder tener doscientas cuarenta y siete opiniones distintas según la hora y el lugar, en ser rápidos en llamar fascista o rojo de mierda, en apuñalarnos y escupir en la herida. Por eso, como Reverte, yo también quisiera ser francés en esas ocasiones en las que veo a cincuenta tiñalpas quemando banderas de España, a los Obispos preguntando que qué tajada sacan ellos, el Gobierno y la Oposición mentando la virtud de las legítimas de sus adversarios y ciscándose en los muertos respectivos (que son exactamente los del otro bando), étc.

Pasen y vean: esto es España, asociación de amigos a distancia.

Mírame, pero no me toques.

viernes, 5 de octubre de 2007

21 and yet not dead

5 de Octubre, tocan 21 años nada menos. ¡Cómo pasa el tiempo! Así que hoy toca dedicarme éste post, porque yo lo valgo :P y agradeceros a los que os habéis acordado de mí vuestras palabras y compañía en los que estáis más cerca.

Así que muchas gracias: a Revy, a Mery, a Débora, a Andrea, a Esmar, Manuel, David, Meowthy, Berni, Óscar, Guille, Snorlax, Rina, Josu, Laura, a mi familia, y al resto: no estáis todos los que sois, pero sois todos los que estáis.

Por muchos años, y que los veamos.

Retratos: La Reina del Hielo

O mi queridísima Mery.

Este post va para ti, y sólo para ti. Porque creo, que va siendo hora de que te diga lo estupenda que eres y todo lo bien que me caes, porque sé que últimamente apenas coincidimos y echo de menos hablar contigo, y porque me hizo mucha ilusión que hace unas semanas me dijeras que me llamabas sólo porque tenías ganas de hablar contigo. Y es que, pequeña rubia, te haces querer muchísimo.

También lo escribo porque aunque muchas veces no digo nada, sigo y leo tu blog con atención. Y por hacer homenaje a aquella charla que tuvimos una tarde (¿recuerdas?), donde llegados a la conclusión que a veces era bueno tener una persona que te esté diciendo todo lo que te hace especial y todo lo que le gusta de ti. Porque esos silencios donde no dices nada responden las preguntas que yo no formulo, por que sé que me vas a decir un bien tímido, y yo estoy muy lejos para darte los abrazos, que en lugar de las preguntas, se deben ofrecer en esos momentos. Para decirte, en fin, que es un placer haber coincidido contigo, haberte conocido y haber mantenido todas y cada una de las charlas que hemos tenido. Que tienes una sonrisa preciosa (creo que nunca te lo había dicho, ¿verdad?) y que eres una de esas personas que tiene un don para sacarme una sonrisa por muy nuboso que haya amanecido. Que muchas gracias por acordarte de mi cumpleaños y que sepas que tienes una alegría contagiosa.

Y aunque por desgracia, Madrid no haya podido ser en las fechas que planeaba (siempre ocurre lo inesperado, dijo Disraeli), te prometo que este año, sea como sea, nos vamos a tomar ese helado de chocolate, en Madrid, en Barcelona, o en los dos sitios. Yo seré como el Otoño, pero tú eres como el verano: cálida y agradable.

(Siempre conozco a las mejores personas de las formas diferentes).