Autumn Castle

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miércoles, 5 de noviembre de 2008

¡Por un puñado de mokus!

He jugado 42 partidas oficiales en la última semana, varias de ellas en modalidad rápida. De esas 42, sólo he ganado 15 (el 37%), y mi rango (16k) se empieza a resentir. Es la peor racha de juego que he tenido desde que bajé de 21 k a 25 k y tuve que empezar de nuevo desde abajo.

Después de mi meteórico ascenso desde el 19 k, me propuse subir a 15 k para navidades, pero últimamente no me veo capaz, estoy atascado. No parece que sea una simple recaída. Me cuesta ver las formaciones, ya no soy capaz de contar los puntos durante la partida ni valorar los atari, hay jugadas absolutamente sencillas donde meto la pata hasta el fondo… estoy muy lejos de dar mi mejor juego. Luego me encuentro con jugadores en mi rango muy superiores a mí a los que soy incapaz de seguir el juego, ya no digamos mantener el sente (iniciativa), y todavía se hace más duro mantener el tipo sobre el tablero.

No soy capaz de seguirle el ritmo a Shirakawa 14k (la victoria que consiguió contra Sixto 7 k, después de que él me apaleara contundentemente, fue fruto de una partida magistral). El go se me está empezando a atragantar.

Creo que necesito que Shusaku vuelva a perseguirme con el abanico para recuperar mi nivel.

lunes, 22 de septiembre de 2008

¿Go en Galicia? ¡sí!

Esta idea salió tras un café bombón de las cabezas de Kaede  y mía y lo que empezó como una posibilidad tomó forma rápidamente. De golpe y porrazo, dijimos, venga, adelante, ¿por qué no?, y nos enfrascamos a ello. Nos lo tomamos como algo serio, y es que nos dimos cuenta que aquellos que probaban el go se enganchaban (igual nos pasó a nosotros), pero que en Galicia (en España es una afición bastante minoritaría aún) apenas había con quién jugar, no hablemos ya de asociaciones y clubes y ahí es donde entramos nosotros.

¡Vamos a crear un club! ¡Vamos a formar una asociación!, dijimos. Y dicho en esto, estamos dando ya los primeros pasos para hacerlo. Al fin y al cabo, no se necesita más que empezar con dos tableros y una cafetería donde cubrirse para jugar.

Así que nos hemos puesto a la tarea de buscar gente que busque otra gente con la que jugar, o quien aquella que quiera aprender. Por ahora ya se puede visitar nuestro blog:

Club de Go Ourense 'Honinbou Shusaku'

Escogimos éste nombre, Honinbou Shusaku (本因坊 秀策 , 'Hon-inbō Shūsaku') en honor al gran jugador del siglo XIX, considerado uno de los "tres santos del Go".

En fin, iremos hablando de ésto y de más cosas en el blog.

Bienvenidos todos.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Vida o Muerte: el Go

El Go (en castellano, llamado el Cercado) es para mí el más fascinante de todos los juegos de mesa, lleno de una dimensión que ningún otro juego, ni siquiera el ajedrez, juego al que le debo mucho respeto y muchas horas de diversión, puede igualar. Cualquiera puede aprender todas sus reglas en menos de diez minutos, pero dominarlo lleva toda una vida. Es un juego tan fascinante que se ha convertido, en las pocas semanas que llevo jugando, en una de mis grandes pasiones.

Fue creado en China hace 4000 años, lo que lo convierte en anterior a la escritura; la leyenda cuenta que este milenario juego lo inventó el sabio emperador Yao para su hijo, y sucesor, Dan-Zhu, que mostraba signos de estupidez a ojos de su padre. El Emperador sabía que no podía dejar su reino en manos de un incompetente, así que desafió a su hijo a una serie de partidas al Cercado. Dan Zhu aprendió tan complicado juego como una gimnasia para ejercer el poder con cordura y equidad y su padre, satisfecho, legó su reino a Dan Zhu.

El fundamento del juego es sencillo: vence a tu enemigo. Para ello, debes poseer más territorio que él (el territorio son las intersecciones del tablero) y si es necesario, debes asesinar sus fuerzas allí donde te amenacen. Si el ajedrez es una batalla, el Go es la guerra. En el ajedrez, perder el Rey supone tu rendición; en el Go, perder una batalla no significa perder la guerra, por lo que aún debes seguir luchando hasta el final.

Pero el Go es más que una sucesión de batallas, es más que la guerra. Cuando juegas sobre el tablero y colocas tus piedras estás creando un universo, que probablemente no vuelva a repetirse jamás: el tablero tradicional de Go, de 19 intersecciones, permite aproximadamente 4,63×10170 posiciones posibles. Como reza un viejo cuento oriental, para el que mira con los ojos sólo verá un tablero de Go, pero para los que ven con el pensamiento, el Go es el centro del universo, y en él dos fuerzas dispuestas a disputarse a cualquier precio la supremacía.

Es el Ying y el Yang. Vida y muerte.

Victoria y derrota.