Autumn Castle

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domingo, 26 de octubre de 2008

En defensa del kubotan

Interior ha lanzado una circular para regular el uso del kubotan, que resumiré brevemente: antes era legal (acepto el término alegal) y ahora es ilegal.

Lo estúpido es intentar demonizar éste instrumento creando una legislación restrictiva para ello. Si el problema es que un civil, o ya puestos, un miembro de los cuerpos de seguridad, lleve un kubotan, la solución es ridículamente insultante: una linternita portátil de metal, o incluso más simple, que un tío que trabaje el metal te haga una barra roma, de aluminio, de quince centímetros, y que demuestren que llevas encima un kubotan. Por el amor de dios, un simple bolígrafo bic sirve para realizar la mayoría de maniobras que se pueden hacer con un kubotan. Un bolígrafo metálico es un kubotan muy doloroso. Leches, hay técnicas de kubotan que se pueden hacer con una revista enrollada. ¿Deben requisarme de forma preventiva los bolígrafos, linternas, pinceles, termómetros, lapiceros o revistas que porte encima, para evitar aplique las técnicas de autodefensa que un profesor titulado me ha enseñado? ¿Y las técnicas de kubotan que es posible hacer con los dedos? ¿Piensan prohibirme que lleve mis dedos a la calle?

Hay un problema en todo esto, sobre todo, o casi en exclusiva referente al ámbito policial, y es cómo tratar el problema de las reducciones y me tomaré la libertad de basarme en las palabras previas de un agente de seguridad para explicarlo. Si te ves obligado a reducir con las manos, obligado a la lucha, es muy probable que se produzcan lesiones en cualquiera de las dos direcciones (detenido y agente). Se podría utilizar una defensa, como el bastón extensible, pero el riesgo de lesión para el reducido todavía existe. Los espráis de defensa son vulnerables al viento, y no siempre resultan efectivos. Quedarían los reductores eléctricos (como los Táser), pero que levante la mano quien piense que no serían pésimamente vistos, eso en el caso de que permitieran usarlos.

¿Y el caso civil? En el caso de que resulte agredido, ¿no puedo utilizar el kubotan para mi defensa? ¿Tengo que reducir al agresor a ostia limpia, procurando en el proceso no incurrir en delito de agresión? ¿Bastará si le rompo el brazo retorciéndoselo? ¿Todo este rollo por un cilindro de metal o plástico que es más seguro que reventar bocas a puño limpio?

Habían dicho aquellos okupas de la famosa polémica que llevarían todos su kubotan, “ese inquietante cilindro”, “de aspecto siniestro”, como matizan algunos informativos, a la próxima manifestación, con evidente ánimo de usarlo. Sólo que a mí me gustaría matizar que incluso su variante persuader (punta ojival, tipo punzón), salvo que te lo metan por un ojo (el kubotan romo exactamente lo mismo) y para eso un bolígrafo es igual de efectivo, resulta bastante inútil sin entrenamiento.

Yo rompo una lanza para que una persona pueda utilizar un kubotan como instrumento de autodefensa, y mucho más para que los cuerpos de seguridad del estado puedan emplearlo, aunque se necesite una nueva regulación. Que pidan un registro, que necesites hacer un curso titulado para emplearlo, que te exijan un determinado cinturón en artes marciales. Pero que no me jodan, haciendo que sea más fácil echar mano a la chirla, que a un puto palo de plástico. Así que aunque no vaya a tener ninguna relevancia, aunque no vayan a hacerme caso, hoy escribo esto.

Defendiendo mi kubotan.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Fighting Women

Soy un firme creyente de las bondades de practicar artes marciales: aumenta tu disciplina y tu autoestima, reduce el estrés, es una actividad entretenida, habitualmente el ambiente es de camaradería y además, aumenta tu seguridad. Me parece positivo, además, que en el mismo grupo de practicantes se encuentren hombres y mujeres, refuerza la idea de que el Arte es para todos. La defensa personal de las mujeres es un tema caliente ahora que las agresiones se disparan, y me parece estupendo que una mujer pueda defenderse de un maltratador, un borracho o un violador. Desde aquí, recomendaría a cualquier mujer que no se sintiera segura que se animara a dar el paso.

Como yo, otros piensan lo mismo, y el negocio estaba ahí: se trata de la creación de la Defensa Personal femenina o, más correctamente, Sistemas de Autodefensa Femeninos. No voy a hablar acerca de si la creación de sistemas de autodefensa únicamente femeninos es una buena o una mala idea, pero diré que aquellos que he visto dejan bastante que desear contra una agresión realizada por una persona con un mínimo de experiencia en la defensa personal. Es cierto que ante una agresión violenta, pocos agresores se esperan que una mujer se defienda contundentemente, pero no me creo que una bofetada tumbe a un agresor ni que una palmada de mano abierta en el muslo sirva para mucho contra una estrangulación – estos dos movimientos los he visto en una demostración de un estilo para la autodefensa femenina – y esto me hace pensar que la mejor opción siguen siendo los sistemas de defensa ya existentes.

Arrastrar a un hombre corpulento al suelo tirándole de uno de sus brazos no es tan sencillo como lo pintan algunos estilos. Es más, seguramente el hombre tensará el brazo, éste no se moverá, él no se irá al suelo y la mujer tendrá toda su guardia abierta. Tampoco puedes esperar terminar una pelea a base de bofetadas, por muy vejatorias y por muy sorprendido que dejen a uno. No nos olvidemos de la capacidad de los atemis (golpes) para aflojar la fuerza de una persona: codos y rodillas son armas contundentes. Cuando en las clases de jiujitsu efectuamos técnicas de defensa personal, cualquier defensa ante un agarre o una embestida incluye un golpe seco al adversario para aflojar su presa u obligarle a cubrirse antes de intentar presarle o proyectarle.

Tampoco puedes contar con que llevarás ropa cómoda y difícil de agarrar y calzado deportivo si se produce una agresión o una situación violenta. Es probable que lleves tacones, o un traje de chaqueta, o sandalias o… Y conste, que los tacones bien utilizados pueden ser armas terroríficas. Y por favor… barrer la pierna de una persona que esté con los dos pies apoyados en el suelo sin ningún tipo de desequilibrio previo es arriesgarte a lesionarte tú mismo.

Yo no soy un peso pluma. Incluso compañeros del dojo de mayor cinturón que yo encuentran difícil tirarme al suelo o mantenerme inmovilizado. Kaede no es capaz de proyectarme con un harai-goshi, y es una de las proyecciones más duras que realizamos; Laura no es capaz siquiera de moverme, y es una artista de la defensa personal; ¿acaso es tan fácil para una mujer de 55 kg proyectarme encima de su hombro, como un conocido estilo de defensa femenina asegura en sus exhibiciones? ¿o que me puede derribar empujándome de un hombro, sin desequilibrarme primero? Y hay gente mucho más fuerte o pesada que yo. Los que conocéis a Berni, o a Juancho, ¿os imagináis a una mujer de complexión delgada tirando a alguno de ellos dos al suelo a base de empujar su tobillo con un pie haciendo fuerza contra el suelo con tu espalda?

Yo tampoco.

Hay algunos sistemas que aseguran que están diseñados para ser practicados por mujeres de cualquier edad y complexión, sin entrenamiento previo y con independencia de su forma física; pero luego hacen movimientos supuestamente “naturales” que presuponen una flexibilidad que pocas personas tienen, o que requieren de una gran cantidad de fuerza para hacerlos efectivos. Yo digo que ¡y un jamón! Las artes marciales requieren fuerza, agilidad y tono físico. Otra cuestión es que la práctica regular de las artes marciales te facilite mejorar tu tono muscular, tu agilidad o tu capacidad de reacción.

Es una lástima - y un peligro - la profusión de estilos de artes marciales incompletos, basados en ramalazos de otros estilos y con una base teórica aceptable, pero que promete el oro y el moro. No existe el arte marcial perfecta, existe el artista marcial perfecto y, entre la inmensa mayoría, no todos podemos serlo. Remarco que la expansión de estos estilos de dudosa efectividad y que prometen resultados en pocas horas de entrenamiento son un peligro. Un peligro, porque si algún día se ven en la necesidad de emplear esos conocimientos, comprobar por la vía dura que son incompletos, o inexactos, o descaradamente mentira, puede costar muy caro.

Sólo en una ciudad como Ourense podemos elegir entre boxeo, wu-shu, judo, karate, kick-boxing, lucha grecorromana, full-contact, capoeira, tae kwon do, haidong gumdo, hapkido, defensa policial, wing-tsu, escrima, jiujitsu… Ni que decir tiene la oferta que puede existir en una gran ciudad; yo seguiré apostando por el Jiu-jitsu - japonés- y por el Judo, por simple preferencia personal, pero habiendo tanto donde elegir, ¿para qué arriesgarse?

Y no me vale el argumento de que las artes marciales tradicionales no están pensadas para mujeres: ya sólo en jiujitsu, Sensei ha enseñado varias maniobras pensadas específicamente para una artista marcial femenina y he conocido mujeres artistas marciales de una gran variedad de estilos: Yolanda, de wu-shu, Kaede, que practica conmigo jiu-jitsu, Laura, de judo, Josune, de aikido, Estefanía, de karate, la hija del Maestro Lee, de Haidong Gumdo y Hapkido, Susi, de Boxeo, Carla, de Wing-Tsu, Arco, de savate, Elvira, de Kendo, Rina de Tai-chi y shinobijutsu…

Conste, que sé que en determinados lugares hacen seminarios de defensa personal para mujeres organizados por el ayuntamiento, la diputación o alguna entidad deportiva, donde les enseñan algunos truquitos como por ejemplo la correcta forma de soltar una muñeca que te han agarrado, como evitar que te abran las piernas, o qué punto de una rodilla es más vulnerable a un puntapié, pero casi todos los movimientos están tomados de artes marciales ya existentes (curiosamente, la casi totalidad se enseñan también en jiujitsu o en wu-shu / kung fu). Y seguro que acudir a uno o dos de estos cursillos no hace daño a nadie, y siempre es una base técnica a la que recurrir - mejor que nada -, pero yo recomendaría, nuevamente, a quien acuda a estos mini-cursillos, que elijan un arte marcial donde se encuentren cómodas y sobre todo, que les guste.

Seguro que alguien piensa que todo esto es una tontería y que una mujer haría mejor aprendiendo defensa personal femenina que las artes marciales que se practican en España. Que los estilos de defensa personal femenina son más efectivos que otros sistemas de combate ya anquilosados.

Que se lo cuenten a Rina, se meará de la risa.

sábado, 5 de abril de 2008

El Credo del Samurai

El Credo del Samurai

No tengo padres;
hago del Cielo y la Tierra mis padres.
No tengo hogar;
hago de mi espíritu mi hogar.
No tengo fuerza;
hago del honor mi fuerza.
No tengo poder divino;
hago de la honestidad mi poder divino.
No tengo recursos;
hago de la humildad mi recurso.
No tengo el poder mágico;
hago de mi fortaleza de ánimo mi poder mágico.
No tengo vida ni muerte;
hago del Absoluto mi vida y mi muerte.
No tengo cuerpo;
hago del valor mi cuerpo.
No tengo ojos;
hago del relámpago mis ojos.
No tengo oídos;
hago de la sensibilidad mis oídos.
No tengo miembros;
hago de la rapidez mis miembros.
No tengo ley;
hago de la autodefensa mi ley.
No tengo designios;
hago de la oportunidad mi designio.
No tengo estrategia;
hago de mi sakkatsu-jizai* mi estrategia.
No puedo hacer milagros;
hago de mi doctrina mi milagro.
No tengo principios;
hago de la adaptabilidad mi principio.
No tengo talento;
hago de la astucia mi talento.
No tengo táctica;
hago del Vacío mi táctica.
No tengo amigo;
hago de mi mente mi amiga.
No tengo enemigo;
hago del descuido mi enemigo.
No tengo armadura;
hago de la benevolencia y la rectitud mi armadura.
No tengo castillo;
hago de la imperturbabilidad mi castillo.
No tengo espada;
hago de mi “no mente” mi espada.


La expresión japonesa sakkatsu-jizai es, realmente, intraducible al castellano, aunque podríamos decir que significa ‘poder para quitar o perdonar la vida’.


Muy popular en muchas páginas de Internet (actualmente está en muchas páginas sobre Kendo, Karate, Aikido...), se supone que éste Credo está obtenido de la traducción de un poema del siglo XVII (algunas fuentes citan el siglo XIV oel XVI) escrito por un samurai anónimo, la verdad es que las versiones difieren unas de otras en algunos puntos, y en su número total.

Independientemente de la fuente, o de la veracidad de ésta, incluso poniendo en duda que realmente fuera escrito por un samurai, o incluso en Japón, lo he considerado lo bastante interesante como para publicarlo aquí, traduciendo al castellano algunas expresiones japonesas con la mayor exactitud que he podido.